Ama y haz lo que quieras - Dori Terán

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Las rutinas diarias no conseguían detener los pensamientos que la asaltaban y dialogaban entre ellos creando una autentica marabunta de ruidos y voces, de planes y argumentos que se peleaban entre sí. De poco habían servido los cursos de meditación que recibió en su día con la ilusión de ponerle para a la maquinaria de su mente, con el anhelo de gozar de libertad. –“Escuchad los latidos de vuestro corazón”- decía el maestro,-“no dialoguéis con las ideas que os llegan. Mirad, si pensáis “mañana guisaré lentejas”, dejadlo correr, no sigáis con adornos como “voy a ponerles chorizo, aunque con mis niveles de colesterol no debiera ponerlo etc. etc. Sois respiración y corazón”. Estaba convencida que la energía mental de los hombres, puede estar a su servicio o ser el enemigo número uno de su vida. Comprendía el afán, la premeditación y planificación inteligente y sutil de los que manipulando la psique humana dirigían a las personas hacía los caminos que les convenía crear para mantener unos intereses elitistas que sumergían a la mayor parte de la población en la pobreza y esclavitud, en la miseria física y material, en la inconsciencia del ser. Liberarse de todo ello era su deseo. Le resultaba muy complicado. No era una jovencita que acabase de descubrir la pluralidad, la diversidad, los mil senderos distintos para vivir desde la plenitud y la paz. Los tiempos de actualidad, revueltos, caóticos, desconcertantes, tenían la virtud de empujar a las almas contra el paredón y hacerlas por rebeldía, por derecho, por justicia, despertar. Hoy es la ruina y destrucción, el desastre que precede al derrumbe sobre el que se ha de construir lo atipico, lo diferente, la nueva Humanidad Ayer fue años de manejos y engaños, el alimento intangible de todos los aspectos y todos los momentos de su biografía. En lo más profundo de sus entrañas, sentía el bienestar que conquistaba con cada uno de sus avances. A menudo Ana se reía de sus teorías y ella le replicaba:-“No Ana, no. No son teorías, son experiencias. Me aplico el principio “no creas nada, prueba” y ahí descubro” La tarea requería un trabajo muy personal e interno, un encuentro de sí misma más allá de la proyección a todo lo externo. Observación propia e individual, conocimiento y entendimiento de un inconsciente colectivo que deja una huella fehaciente en todos y cada uno de nosotros. Con tal disposición e intención se levantaba cada mañana alegre ante el hallazgo de su misión en la vida y los frutos de paz y amor que por ello recibía. Supo e incorporó en su agenda que ni la paz, ni el amor llueven del cielo, que todo en la vida son consecuencias. Y bebió para esta evolución cotejar cuanto acontecía, a la luz de la luz. Y en tiempos de vacunas salvadoras de enfermedades mortales, busco la suya en la librería donde se guardan escritas todas las experiencias que los hombres han querido contar a través de historias reales o personajes ficticios pero no por ello inexistentes. Nada la encasillaba y todo la lanzaba a comprender. Cómo evoluciona el mundo, evolucionaron sus cadenas de ADN y su cuerpo energético con el propósito de contagiar tal maravilla, se plasmó en el libro que pronto se editará como entrega de la auténtica felicidad: “Ama y haz lo que quieras”.




 

 

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