La chupona - Cristina Muñiz

                                       Bolsillos, Vacío, Vaqueros, Sin Dinero


Ahorro, divina palabra que a todos nos gusta y tan solo unos pocos agraciados por la diosa fortuna huelen. Ahorro es igual a ingresos menos gastos. La teoría me la sé, en cuanto a la práctica… Mi madre me dice que si voy echando unas monedas en un bote cada vez que me acuerde, aunque sea poco, pronto se convertirá en una cantidad que me permitirá algún capricho. Yo lo intento, pero mi bote sigue vacío. Si acaso, duermen en él unas pocas monedas desde principios de mes hasta el día veinte más o menos, que es cuando mi cuenta del banco queda a un euro que no saco para que no me desactiven la cuenta y en mi cartera guardo diez euros por si me surge un imprevisto, que no sé que les pasa a los imprevistos que siempre aparecen como si los hubieran programado para atracarte todos los meses. Y hablando de atracos, es ver los movimientos de mi cuenta en el banco y sentir como si me persiguiera una banda de delincuentes a los que hasta les veo la cara. Si es el recibo de la luz veo a fulanito de tal, no voy a decir nombres por si me meto en un follón judicial; si es el del agua o de la basura veo la cara de mi alcalde, sin nombre por supuesto; y qué decir de la hipoteca, ahí me salen un montón de caras de esas sonrientes y más bien viejunas y regordetas que hasta parece que se ríen de mí. Y qué cosa, nunca los he visto así pero en mi mente aparecen con pañuelo a la cabeza y trabuco, no me explico el po qué. Y es que el ahorro y la economía vienen a ser la misma palabra en sentidos opuestos. Y pensando en la economía, así a nivel general, me viene a la cabeza la chupona, una de esas a las que mi comunidad tiene que recurrir de vez en cuando porque los vecinos tiran al retrete algo más que m… Sí, porque al fin y al cabo, la economía esta llena de m… en forma de números en cuentas bancarias que no son las de la mayoría de los ciudadanos y qué decir de la mía. La economía es esa chupona que saca dinero y dinero y más dinero de cualquier rincón hasta dejar los bajos fondos vacíos ¿qué redundancia no? para depositarlo en los fondos, ya aquí sin altos ni bajos, los fondos de inversión se llaman, y en las multinacionales y en las fundaciones y en las cuentas con números supercalifragilisticosespialidosos de un buen número de personas, o parásitos según se piense, que viven a costa de todos los demás. Bueno, esa es una idea que me acaba de salir para justificar mi falta de ahorro aunque mi padre dice que no me queje que si hubiera estudiado lo que él me decía otro gallo me cantaría. El caso es que a mi tampoco me hace falta un gallo que me cante sino una gallina que ponga huevos y sin falta de que sean de oro, con que sean huevos de tamaño normal me valen. Bueno, creo que ya me desahogué un poco pero es que acabo de comprobar mi cuenta del banco en el que me queda, como casi todos los meses, un miserable euro. Ay, todavía estamos a veinte y en el bolsillo llevo, justo justo, cincuenta y cinco euros con treinta y dos céntimos, o lo que es lo mismo cinco euros con cincuenta y tres céntimos diarios si me pasan la nómina el día uno, que esa es otra. Voy al súper a ver si me apaño con una de esas cestas de ahorro que están ahora tan de moda. Porque lo de ir a comer a casa de mi madre paso que allí también está mi padre y no hace más que darme la cantinela con los dichosos estudios. Él quería que fuera ingeniero de telecomunicaciones nada menos, pero a mí lo que me tiraba era el teatro, ser actor, interpretar otras vidas y salir a recibir los aplausos del público, aunque lo único que recibo son las críticas de mi padre, los pedidos de las mesas de un bar de barrio y unas escuálidas propinas, además, eso sí, de los tapers que mi madre me da a escondidas. En fin, como podéis comprobar el ahorro y yo no tenemos una buena convivencia.

 

 

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