Todo va a quedar entre guay y perfecto, aseguró Sara mientras desenrollaba la alfombra roja (que en realidad era una toalla de playa de Los Fruitis).
—¿Y si hay ratas? —preguntó Manu.
—Tranquilo, son cinéfilas. Solo chillan en versión original.
El cine, abandonado desde los 90, olía a palomitas y a misterio. Montaron el proyector, colgaron una sábana y conectaron el portátil. Pero en vez de su corto, apareció un power point: “Curso Básico de Prevención de Riesgos Laborales.”
El público —dos gatos, un vagabundo borracho y el fantasma del taquillero— aplaudió con entusiasmo.
—¡Por fin algo útil! —gritó el taquillero.

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