Nunca me han gustado los
grupos de whatsapp. Me ponen nerviosa, me producen ansiedad, me
llenan de una inquietud extraña, algo así como... como... no sé,
como si tuviera urticaria en el cerebro, por decir algo. Precisamente
por eso los tengo todos silenciados, no quiero saber nada de las
tonterías que dice la gente y es que esto de los grupos es la reoca.
Los grupos tienen su lógica, o deberían tenerla, grupo de
manualidades, por ejemplo, pues lo normal es que sus componentes lo
utilicen para hablar de eso, de manualidades, pero no, se dedican a
mandar lo que se les ocurre, fotitos románticas con frases
estúpidas, gifts picantes para revolucionar la calentura del
personal, en fin, un desastre. Así que cuando las mamás propusieron
crear un grupo de eso, de mamás de niños que van a tercero de
infantil del colegio X, me negué rotundamente, era lo que me
faltaba, un montón de histéricas protestando por todo, conmigo que
no contaran. Pero me salió el tiro por la culata, mis reticencias
fueron en vano. Hicieron en grupo y me metieron en él contra mi
voluntad y cuando me salía, enseguida alguien me metía de nuevo, no
sé quién, ni cómo, pero así era. Al final no me quedó más
remedio que claudicar. Lo silencié, como hacía con todos los demás,
y lo miraba poco, más bien nada. La verdad es que durante todo el
curso estuvieron bastante tranquilas, era como la calma que precede a
la tempestad, porque hubo tempestad y gorda.
Unos días antes de que
finalizaran las clases, Carlos, mi hijo, me dijo no sé qué de un
regalo a la maestra. Como no se explicó muy bien, esta vez sí, me
metí en el grupo y desaté la furia. Transcribo el diálogo:
YO.- Me ha dicho Carlitos que
se ha hablado de comprarle un regalo a la profesora. ¿Es así?
MADRE DE KATIA.- Así es, se
comentó el otro día a la salida de clase. Es que es tan maja...
YO:- Ya, pero por muy maja que
sea no veo por qué se le tiene que regalar nada, ella solo está
haciendo su trabajo, a mí por hacer el mío como es debido no me dan
ningún obsequio.
MADRE DE KATIA.- Ya...
bueno... fue lo que se habló... no sé.
MADRE DE ERIK.- Solo son 20
euros, bueno eso fue lo que se acordó, poner 20 euros por niño,
tampoco es tanto.
YO.- Si no es por el dinero,
simplemente es que a mi esos regalitos no me parecen de recibo.
MADRE DE LUIS.- Le compré un
marco de plata grabado para que ponga una foto con los niños. Le
quedará un recuerdo precioso.
MADRE DE JESÚS.- ¿Cómo que
le compraste? No se había decidido nada todavía.
MADRE DE ROSALÍA.- ¿Qué
recibo hay que pagar Marta? (Esa soy yo, Marta) ¿Quedó algo
pendiente?
MADRE DE LUIS.- Bueno, como
dije que me encargaba yo de la compra, lo vi, me gustó y se lo cogí,
eso sí, subió un poco más, hay que poner 35 euros por niño.
MADRE DE ROSALÍA.- ¿Un
recibo de 35 euros? ¿De qué? Yo no me entero.
MADRE DE PEDRO.- ¿Pero se
había decidido comprar un marco?
MADRE DE CORAL.- ¿Y por qué
es tan caro? ¿Tiene incrustaciones de diamantes o algo así?
MADRE DE LUIS.- Diamantes no,
pero tiene unos cristales de Svarosky, por eso subió tanto, pero
vaya, si no estáis de acuerdo se devuelve y ya está.
MADRE DE CORAL.- No es eso, es
que no deberías haberlo comprado sin consultarnos antes a las demás.
MADRE DE ERIK.- Y son 15
euros más de lo acordado... que yo tengo que pagar el seguro del
coche este mes, me viene fatal.
MADRE DE KATIA.- Con 15 euros
no pagas el seguro maja. Vaya excusa más tonta.
MADRE DE ERIK.- Ese es mi
problema. O me vas a arreglar tú mi economía, era lo que me
faltaba.
MADRE DE NOELIA.- Susana (esta
es la madre de Luis, la que por su cuenta y riesgo compró el marco)
te has pasado tres pueblos, conmigo no contéis. Además yo pienso
como Marta (yo) qué regalo ni qué narices.
MADRE DE JULIA.- ¿Qué le
pasa a las narices?
MADRE DE BERTA.- ¿Qué pasó?
¿Alguien se contagió de coronavirus o qué?
MADRE DE LUIS.- ¿Sabéis que
os digo? Que os den a todas.
MADRE DE ROSALÍA.- O sea que
a las que participamos en el regalo nos dais un recibo ¿no?
MADRE DE JULIA.- ¿Qué
regalo? ¿No estaba alguien malo de las narices?
MADRE DE BERTA.- Pero entonces
¿qué es? ¿un simple resfriado o coronavirus?
MADRE DE KATIA.- ¿Coronavirus?
¿Pero no estábamos hablando del regalo?
MADRE DE BERTA.- ¿Qué
regalo?
MADRE DE JULIA.- Pues vaya
jodienda, ahora que se acaba el curso cuarentena ¿Quién se
contagió?
MADRE DE ROMÁN.- Buenas
tardes ¿de qué va el tema?
En ese punto me salí del
grupo, de ese y de todos, por si acaso. Mi mente sentía que no era
capaz de soportar más conversaciones de besugos. Ahora estoy
tranquila. Por cierto ¿en qué quedaría lo del regalo?

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