Un verano diferente - Marga Pérez


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Más que un deseo de desconectar, salir de vacaciones era auténtica necesidad para nosotros . La pandemia con su miedo, aislamiento, mascarillas y distanciamiento social había hecho estragos en nuestra relación. No estábamos preparados para éso… ni Juan ni yo, y empezaba a pasarnos factura.

Después de dos años sin salir habíamos organizado un veraneo a lo grande. Todo se había contratado con mucha antelación para no perdernos nada, pero una semana antes de la fecha de salida Juan dio un traspiés y rompió tibia, peroné, rótula y no sé cuantos ligamentos… escayolado hasta casi la ingle, y, como mínimo, mes y medio. Creí que me iba a dar algo cuando tuve que reprogramar lo ya programado. Cambiar las actividades previstas en el Caribe por otras que pudiésemos hacer en casa... no fue nada fácil porque me resistía a tener que estar en casa otro verano.

Los primeros días estaba incómoda y aburrida, y Juan, además, sintiéndose fatal por haber estropeado un viaje tan preparado por mi desde hacía meses. Un día me levanté con ganas de cambiar la situación y ni corta ni perezosa bajé al trastero a buscar las cosas de la playa. La terraza que creía minúscula, resultó el espacio ideal para acomodar dos tumbonas, la sombrilla, una mesita auxiliar y una nevera pequeña que en algún momento habíamos quitado de la cocina, encajó a las mil maravillas en una de las esquinas. ¡Perfecto! Cómo no se me había ocurrido antes… era un rincón fantástico para veranear en casa. Con cuidado acomodé a Juan en una tumbona y, después de seleccionar varios libros de la estantería, ocupé la otra dispuesta a lo que surgiese. Cada uno escogió su libro con la idea de compartirlo, como hacíamos cuando éramos novios. No teníamos prisa, eran libros ya leídos, podíamos parar cuando nos pareciese para comentar palabras, frases, expresiones, ideas...Juan leía tranquilo esperando a que yo le interrumpiese para poder charlar con la mirada puesta en mis ojos. A mi me llamaban la atención las palabras que tenían música, ritmo, sonoridad… Siempre había sido así. Algunas no sabía ni si quiera lo que significaban pero me gustaba oírlas en alto, repetirlas, cantarlas. No sé que palabras eran ni cómo nos fueron llevando a otras pero acabamos hablando de nosotros, de la infancia, de nuestros recuerdos, de la familia…

Nuestro trozo de playa urbana se fue convirtiendo en un espacio muy atractivo. Cada día encargaba la comida en un restaurante diferente y comíamos bajo la sombrilla con un fondo musical. Allí recibimos a amigos que pasaban a vernos al saber de la situación de Juan y que repetían después de veladas muy agradables al atardecer, cuando la temperatura había bajado. Era nuestro espacio de vacaciones. Acordamos no llevar los móviles. Sólo tenía cabida la palabra, la nuestra, la de nuestros amigos y la de los libros que inspiraban conversaciones cada vez más animadas.

Juan era un gran conversador. Su forma de decir me había enamorado nada más conocernos, lo había olvidado entre horarios, objetivos y presiones. El trabajo era así, cada vez más y más exigente... hubo muchos días en los que olvidé que Juan estaba ahí, y dejé de hablarle. Dejé de escucharme cuando olvidé que era yo también la que estaba.

No encontrábamos tiempo para nosotros y juntos pasamos a un segundo y a veces tercer plano. Y nos acostumbramos.

Alguien dijo que acostumbrarse es otra forma de morir… Una exageración para mi gusto pero si, es verdad que algo se fue muriendo en nuestra relación : ¿ganas? ¿ilusión? ¿alegría? ¿dedicación?.

Aquel verano diferente fue el crucial para recuperarnos. La pandemia nos había metido en casa, pienso ahora que a aprender a vivir de otra forma. Ese era el objetivo. Nosotros no solo no aprendimos sino que nos estresamos más. La informática no era lo nuestro y entonces tocaba teletrabajar. Estuvimos encerrados cada uno en una habitación, horas y horas. Dormir era lo siguiente.

La pierna rota de Juan fue necesaria para cambiar el ritmo y encontrarnos. Dudo ahora de que en el Caribe lo hubiéramos conseguido. Recordar cómo nos habíamos conocido, volver a ver el mismo brillo en sus ojos, reírnos como entonces, escucharnos como la primera vez que nos dirigimos la palabra. Me sigue enamorando su forma de hablar y me horroriza descubrir cómo lo tenía casi olvidado...

Aquel verano diferente fuimos capaces de cambiar el rumbo porque recordamos lo que nos había enamorado, lo volvimos a sentir . El amor es sólo una palabra hasta que la llenamos de significado y día a día la fuimos llenando. Para no olvidarlo hicimos un álbum virtual con cantidad de fotos en la tumbona, con palabras llenas de música, con recortes de periódicos, con amigos…

Aquel verano marcó otro ritmo en nuestra relación. Aprendimos a ritmo de escayola pero aprendimos. Si, aprendimos, no fueron necesarios más accidentes.

 

 

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A tope - Esperanza Tirado


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Se alisa el pelo frente al espejo. Contempla sus ojeras verdosas. Sus manos tiemblan un poco. Aún no se le ha pasado el último pedo. Debió pasárselo mejor que bien. Los tres chupetones en el cuello lo atestiguan.

El próximo finde también a tope.

 

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Y todo lo demás - Esperanza Tirado


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Cuentan las crónicas antiguas que en estas tierras de frontera, entre valles, peñas y ríos, nació y vivió aquel que llegaría a ser conocido como el más grande rey y héroe de nuestra historia.

En la gran piedra plana desde la que ustedes divisan todo el valle y casi el mar, dicen que con el filo de su espada dejó escrito:

"Cuidado de aquel que ponga un pie más allá de estos verdes valles. Su futuro tornarase tan negro como el interior de estas montañas que sus ojos contemplan. Y los vencedores brindaremos en cada derrota con dulce líquido dorado elaborado con tibios rayos de sol. Así sea."

Y así fue. 

 

 

 

 

 

 

 

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Que me salgo - Gloria Losada


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Nunca me han gustado los grupos de whatsapp. Me ponen nerviosa, me producen ansiedad, me llenan de una inquietud extraña, algo así como... como... no sé, como si tuviera urticaria en el cerebro, por decir algo. Precisamente por eso los tengo todos silenciados, no quiero saber nada de las tonterías que dice la gente y es que esto de los grupos es la reoca. Los grupos tienen su lógica, o deberían tenerla, grupo de manualidades, por ejemplo, pues lo normal es que sus componentes lo utilicen para hablar de eso, de manualidades, pero no, se dedican a mandar lo que se les ocurre, fotitos románticas con frases estúpidas, gifts picantes para revolucionar la calentura del personal, en fin, un desastre. Así que cuando las mamás propusieron crear un grupo de eso, de mamás de niños que van a tercero de infantil del colegio X, me negué rotundamente, era lo que me faltaba, un montón de histéricas protestando por todo, conmigo que no contaran. Pero me salió el tiro por la culata, mis reticencias fueron en vano. Hicieron en grupo y me metieron en él contra mi voluntad y cuando me salía, enseguida alguien me metía de nuevo, no sé quién, ni cómo, pero así era. Al final no me quedó más remedio que claudicar. Lo silencié, como hacía con todos los demás, y lo miraba poco, más bien nada. La verdad es que durante todo el curso estuvieron bastante tranquilas, era como la calma que precede a la tempestad, porque hubo tempestad y gorda.

Unos días antes de que finalizaran las clases, Carlos, mi hijo, me dijo no sé qué de un regalo a la maestra. Como no se explicó muy bien, esta vez sí, me metí en el grupo y desaté la furia. Transcribo el diálogo:

YO.- Me ha dicho Carlitos que se ha hablado de comprarle un regalo a la profesora. ¿Es así?

MADRE DE KATIA.- Así es, se comentó el otro día a la salida de clase. Es que es tan maja...

YO:- Ya, pero por muy maja que sea no veo por qué se le tiene que regalar nada, ella solo está haciendo su trabajo, a mí por hacer el mío como es debido no me dan ningún obsequio.

MADRE DE KATIA.- Ya... bueno... fue lo que se habló... no sé.

MADRE DE ERIK.- Solo son 20 euros, bueno eso fue lo que se acordó, poner 20 euros por niño, tampoco es tanto.

YO.- Si no es por el dinero, simplemente es que a mi esos regalitos no me parecen de recibo.

MADRE DE LUIS.- Le compré un marco de plata grabado para que ponga una foto con los niños. Le quedará un recuerdo precioso.

MADRE DE JESÚS.- ¿Cómo que le compraste? No se había decidido nada todavía.

MADRE DE ROSALÍA.- ¿Qué recibo hay que pagar Marta? (Esa soy yo, Marta) ¿Quedó algo pendiente?

MADRE DE LUIS.- Bueno, como dije que me encargaba yo de la compra, lo vi, me gustó y se lo cogí, eso sí, subió un poco más, hay que poner 35 euros por niño.

MADRE DE ROSALÍA.- ¿Un recibo de 35 euros? ¿De qué? Yo no me entero.

MADRE DE PEDRO.- ¿Pero se había decidido comprar un marco?

MADRE DE CORAL.- ¿Y por qué es tan caro? ¿Tiene incrustaciones de diamantes o algo así?

MADRE DE LUIS.- Diamantes no, pero tiene unos cristales de Svarosky, por eso subió tanto, pero vaya, si no estáis de acuerdo se devuelve y ya está.

MADRE DE CORAL.- No es eso, es que no deberías haberlo comprado sin consultarnos antes a las demás.

MADRE DE ERIK.- Y son 15 euros más de lo acordado... que yo tengo que pagar el seguro del coche este mes, me viene fatal.

MADRE DE KATIA.- Con 15 euros no pagas el seguro maja. Vaya excusa más tonta.

MADRE DE ERIK.- Ese es mi problema. O me vas a arreglar tú mi economía, era lo que me faltaba.

MADRE DE NOELIA.- Susana (esta es la madre de Luis, la que por su cuenta y riesgo compró el marco) te has pasado tres pueblos, conmigo no contéis. Además yo pienso como Marta (yo) qué regalo ni qué narices.

MADRE DE JULIA.- ¿Qué le pasa a las narices?

MADRE DE BERTA.- ¿Qué pasó? ¿Alguien se contagió de coronavirus o qué?

MADRE DE LUIS.- ¿Sabéis que os digo? Que os den a todas.

MADRE DE ROSALÍA.- O sea que a las que participamos en el regalo nos dais un recibo ¿no?

MADRE DE JULIA.- ¿Qué regalo? ¿No estaba alguien malo de las narices?

MADRE DE BERTA.- Pero entonces ¿qué es? ¿un simple resfriado o coronavirus?

MADRE DE KATIA.- ¿Coronavirus? ¿Pero no estábamos hablando del regalo?

MADRE DE BERTA.- ¿Qué regalo?

MADRE DE JULIA.- Pues vaya jodienda, ahora que se acaba el curso cuarentena ¿Quién se contagió?

MADRE DE ROMÁN.- Buenas tardes ¿de qué va el tema?

En ese punto me salí del grupo, de ese y de todos, por si acaso. Mi mente sentía que no era capaz de soportar más conversaciones de besugos. Ahora estoy tranquila. Por cierto ¿en qué quedaría lo del regalo?

 

 

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3D no es solo una imagen - Marian Muñoz

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Intranquila esperaba su turno en la sala de espera, desde que leyó la nota en la puerta de su médico indicando que sería atendida en la consulta de al lado sus manos no pararon de retorcerse, no hacía más que pensar como le explicaría al nuevo galeno su problema, con el de cabecera tenía ya cierta complicidad además siempre había sido certero en sus diagnósticos y tratamientos, tanto para ella como para su marido.

Le había costado conseguir cita presencial pues el funcionario de centralita no quería dársela, pero ante la insistencia y su muestra de histeria se la dio. Ahora tendría que hacer acopio de todo su ingenio para que le dieran alguna pastilla para dormir. Llevaba dos semanas casi sin hacerlo y temía cometer algún error grave en el trabajo que desempeñaba desde casa. No se fiaba de lo que le pudieran dar en la farmacia, prefería un consejo y un medicamento recetado por el doctor Cueto. No había marcha atrás debiendo enfrentarse a saber quien para convencerle de solucionar su problema.

Al entrar en la consulta se sobresaltó, no esperaba encontrarse tras la mesa a una compañera de colegio con la que había tenido poco trato, dudaba si abrirse y confiar o mantener la distancia, pero la doctora al verla tan dubitativa y nerviosa intentó relajar el ambiente con un saludo de cortesía y preguntas que se hacen a las viejas amigas que hace tiempo no ves. Eso la calmó ayudando a la doctora a iniciar la consulta.

-Dime Martina que te trae por aquí.



-Hace unos días que duermo muy poco o no lo hago, he tenido una experiencia muy negativa por no decir traumática y no termino de superarlo, necesitaba que me recetases algo para poder descansar.



-Claro, no te preocupes, te voy a tomar la tensión y auscultar el corazón y mientras tanto me vas contando que te ha pasado, no te preocupes quedará todo entre estas paredes.



Martina empezó a bajar el nivel de estrés confiando en su antigua compañera e inició el relato de su desventura.

-Verás todo sucedió al volver de pasar unos días con la familia en una casa rural, siempre lo hacemos antes de empezar el curso escolar para que los niños comiencen más tranquilos. Hace un año que trabajo desde casa, el banco Continental prefiere mantenernos alejados del contacto con clientes salvo que sea necesario y me pareció genial así podría alternar ciertas tareas de casa con la atención online. Tuve que comprarme otro teléfono móvil para desarrollar mi labor, porque ya sabes, que si un grupo de whatsap con el jefe de departamento, que si otro con recursos humanos, otro más con los de caja, los que somos más afines, en fin un montón y temía meter la gamba algún día con tanto grupo, así que un móvil para el curro y otro personal. Cuando aquel lunes comencé a ponerme al día con los mensajes vi que me habían añadido a un chat nuevo llamado 3D, no tenía ni idea qué podía ser pero después de leer las novedades me metí y quien me había añadido era mi cuñada Bea. Te diré que es una persona encantadora, cariñosa, servicial, despistada y muy bromista, todo lo contrario que mi hermano Pablo que de niño era un encanto pero de mayor es un pedo de fabada, tal cual, ¡sí no te rías!

De primeras estaba despistada por cómo lo había conseguido, nadie de la familia lo tiene, pero al poco conseguí recordar que al preguntarme sobre un tema del trabajo le había contestado con ese móvil. En aquel chat había gente que no conocía de nada, me salían números y un nombre al lado, pero ni idea de quienes eran. Empezaron a saludarse, a darse la bienvenida unos a otros, aunque había mayoría de mujeres también figuraban cuatro hombres. El dichoso chat tenía unos 300 mensajes, me armé de valor y los leí uno por uno para enterarme de qué iba. Era un chat de clase, mi cuñada me había añadido a un chat de su colegio, pensé en salirme rápidamente pero si lo hacía tan pronto Bea iba a quedar en mal lugar, así que intenté olvidarlo. Pero ya sabes cómo son las debilidades humanas, en el colegio de mis niños están prohibidos ese tipo de chats, y pensé cotillear para ver si son como los cuentan. Al principio muy comedidos preguntaban cosas de libros, ropa u horarios y tal como comenzó se paró. Desde luego que sosos eran aquellos progenitores y qué comedidos, pero ante aquellos silencios empecé a pensar que en vez de ser un despiste de mi cuñada igual era una broma, así que para animar al grupo decidí meter cizaña y ver si Bea saltaba.

-¿Pero qué tiene que ver el chat con tus problemas?

-Espera, espera, se me ocurrió hablar del profesor de matemáticas al cual no conocía “Me ha dicho mi lechoncito que Fede el de mates toca mucho el pelo a una rubita”. Las primeras respuestas fueron que el de mates no se llamaba Fede sino Francisco y ¿qué es eso de tocar el pelo? Respondí “Uy lo siento, es que mi lechoncito esta sordo del oído izquierdo por un bofetón del entrenador de futbito al fallar un penalti y seguramente no lo oyó bien”. Empezaron a saltar los mensajes alabando al entrenador como buena persona que quería mucho a los niños y nunca los pegaba o maltrataba. El grupo ya estaba animado y no paraban de hablar, si mi cuñada quería reírse de mí pues era yo la que lo hacía. Mi osadía llegó unos días más tarde al comentar “Me ha contado mi lechoncito que el profe de educación física se metió en el baño con una niña morena de coletas y luego ella salió corriendo y llorando”. Casi me da un soponcio cuando una madre dijo que su niña no le había contado nada y que iba a hablar con el susodicho porque a saber lo que intentaba. Todos estaban de acuerdo en hablar con el tutor o con el director, cuando parecía que se ponían de acuerdo en el día y la hora, intervine yo.

-¿Pero todo era una broma?

-Espera, espera, se me ocurrió decir que lo de hablar con profesores o el director no valía para nada, se tapan todo entre ellos para mantener la buena reputación del centro y que tenía una beretta 9 mm con munición, lo mejor era acabar con ese tipo de personas para que no lo volvieran a hacer en ningún otro colegio. Me frotaba las manos pensando que la bromista de Bea por fin iba a reaccionar y destapar su complot, pero lo que se destapó es que a las dos horas de escribir eso irrumpieron cuatro policías en mi casa, me esposaron, revolvieron toda la casa y no paraban de gritarme donde estaba la pistola.

Me llevaron a comisaría, menos mal que aquella tarde le tocaba a Julián ir al colegio a por los niños, estuve 48 horas incomunicada en una celda incomoda, con comida grasienta y agua calentorra, haciendo mis necesidades sin ninguna intimidad y para colmo cuando me llevan ante el juez, me sigue preguntando lo mismo, ¿dónde está el arma? Hasta ese instante seguía con la idea de la broma, pero al ver al magistrado tan serio y con cara de pocos amigos me di cuenta que no era broma sino despiste de ella y no tuve más remedio que quitarme la piel de lobo y convertirme en corderito para explicarlo todo.

Menos mal que el juez fue benigno, me soltó con el apercibimiento de no tener ningún contacto con aquellas madres y padres, de no volver a insinuar matar a nadie ya que estarían pendientes de mí.

Desde aquel día apenas puedo dormir, tengo miedo que se enteren en el banco y me despidan, o que mi familia me dé la espalda, que yo sepa Bea no ha dicho nada pero tampoco habla conmigo. Estas navidades las pasaré sola en casa porque no voy a privar a mis hijos de reunirse con sus primos en fechas tan señaladas, pero yo no quiero ver a nadie, menudo mal trago me llevé por una broma tonta.

Por favor dame alguna pastilla para poder dormir y ver si consigo poco a poco superarlo.

-Claro Martina, y dime ¿lo de 3D que era?

-El curso 3º D de mi sobrino el mayor.


 

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Dedicado a Carmen Ruiz Moragas - Pilar Murillo

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DEDICADO A UNA GRAN ACTRIZ, CARMEN RUIZ MORAGAS, EN LA

SEMANA EN QUE ES LA FECHA DE SU NACIMIENTO.



En la soledad del camerino donde tiene un biombo a un lado y hacia el foro un tocador,con un espejo típico, con bombillas alrededor.


Entra a escena Carmen Ruiz Moragas, con un ramo de flores en la mano y hablando, mirando a entre cajas, quieta en el quicio de una puerta imaginaria o real.


CARMEN; -- ¿Qué hago yo con estas flores? ¿Me las como? Entra hacia el tocador, mira las flores y las tira sobre un diván, pero les habla a las flores. ¡Por favor! ¿No puedo estar un ratito sola? ¿Un tiempecito?


Acabo de divorciarme del mayor tirano que me he encontrado, dirán de él lo que quiera. ¡Que lo digan!, Él se lo ha ganado.


¡Carmen Ruiz Moragas, ha nacido para ser actriz y no para estar encerrada en una jaula de oro!


Ahora que recupero mi libertad, que nadie me obliga a ir a la plaza de toros a ver torturar a los animales... Ahora, Se da la vuelta de nuevo al ramo de flores. Regresas tú con estas rosas rojas, recordándome el pasado. Ese tiempo en el que interpretando a Clitenmesta apareciste en mi vida.

Esa noche te miré a los ojos que me desnudaban velozmente. Tú deseo encendió el mío.


Al principio tuve que reprimirme y hablarte como a un hombre normal, para que no te pensaras que por ser quién eres podrías conseguir todo en esta vida. Se mira al espejo. Consiguió lo que yo le quise dar porque me atrae el muy cabrón a pesar de que yo soy republicana. Mira a las flores desde el espejo. ¡Las rosas vienen acompañadas de una tarjeta!


Se acerca de nuevo a las flores y coge la tarjeta, lee para ella.

Que no, que no voy a caer de nuevo que no debo, que me vas a perder

 y estoy de nuevo en el lugar que me gusta y el que me corresponde.


¿Tú sabes lo que mis padres han llegado a hacer? ¿lo sabes verdad?


Todo el mundo murmuraba de nuestra relación y mi padre estaba muerto de vergüenza. Su honor por los suelos me decía. “La puta del rey” llegó a gritarme en un momento de ira y luego se fue a llorar a la biblioteca, el pobrecito...


Eso fue manipulación claramente. Sí, lo sé, aun así, no me rebelé y les di el gusto. Hice lo que ellos querían. Creyeron que de ese modo la prensa dejaría de hablar de mí.


¿Y de qué me ha servido Casarme con un torero?, Un celoso compulsivo, un hombre que se atreve a maltratar a un animal y cuando vuelve a casa aún quiere seguir viendo sangre, rompiéndome el labio de una bofetada. Todo ello porque no lo deseo, porque me da asco todo él y porque a él le dolió mucho que yo fuese la querida del rey de España. Y mi padre triste de nuevo porque han vuelto a hablar de mi los periodistas porque me he separado, bueno, me he divorciado de ese fantoche, pero eso está mal visto.


Te has enterado por el periódico que vuelvo a estar libre y ahí has estado, en tu palco, como un perro en celo.


¿Y tú? ¿por qué has tenido que nacer rey? ¡Dime! ¿No podías haber nacido empresario de un teatro o dramaturgo?


Sí, escritor de teatro estaría bien, así me crearías el papel de mi vida. (Huele la tarjeta.) Aún conserva tu aroma, ¡maldito seas!


Sí, subiré a la azotea del teatro, sí, hablaré contigo, aunque me temo que hablaremos más bien poco.... Me entra calor y noto que se me va el alma en busca tuya.


Ahora mientras estoy lejos de ti puedo controlar mi instinto, mi deseo, pero si me acerco a ti... si es que tan solo oler esta tarjeta me arden las entrañas.


Podría irme ahora mismo, sin que nadie se dé cuenta. Sí, me iré sin más. Saldré por la puerta de atrás y olvidaré tus flores porque solo me traerán problemas.


Ahora vuelvo a ser libre... Se mete tras el diván y se va cambiando. ¿Qué hago? ¿Qué puedo hacer? ¡maldita sea! ¿Por qué tiene que ser todo tan difícil?


Claro que ser libre implica tomar decisiones sin influencia de nada ni de nadie. Se cambia rápidamente. Va hacia la puerta del camerino.

¡Manolita!, escúchame, dejo aquí el ramo de rosas, ocúpate de que cuando me vaya.... No, nada de ponerlas en un jarrón, las tiras directamente o te las llevas a casa. Sí, para ti... De nada mujer…


Va de nuevo al ramo y lo recoge. Si es que no me puedo resistir, es superior a mis fuerzas. Iré donde el deseo me lleva. Voy a dejar que me ame con fuerza, apasionadamente, con locura, que haga todo lo que quiera conmigo, que practique todas esas posturas que ve en sus películas atrevidas, salidas de tono. Solo quiero hacerle olvidar que es rey y olvidarlo yo porque sé que eso le excita muchísimo.


Va para la puerta con el ramo en mano. ¡Manoli! Que me voy ya. Saca una rosa del ramo. Oye, bonita, mira, te dejo una rosa y el resto me lo quedo. Está muy feo rechazar tan esplendido detalle.


(Se habla así misma risueña, bromeando) Nada, al final acabaran llamándome la Borbona, pero me da igual, puedo aguantar carros y carretas... con tal de que me siga dando las noches de pasión que antes me daba, los orgasmos que solo él me hizo saber que existían.


Soy débil, lo sé. Esto lo dirá con deseo, rápida, con ganas de agarrar al rey. Mi mente lo es. La carne, la carne también. Me siento húmeda... Ya voy a tu encuentro majestad.

Sale de escena sonriente y jovial, oscuro.

 

 

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Buenas noticias - Esperanza Tirado


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A mi casa siempre llegan malas noticias, ya sea por teléfono, prensa o correo postal. Y ya estoy harto, necesito vivir con tranquilidad.

Hoy en cuanto cierro el pestillo de mi buzón escucho un ‘Buenos días’ diferente. Me giro, es una cartera, que me sonríe y me entrega un sobre. Al despedirse sus ojos siguen sonriéndome

Carta o factura, ya me da lo mismo. A partir de ahora nos veremos cada día.




 

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