Buenas noticias - Esperanza Tirado


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A mi casa siempre llegan malas noticias, ya sea por teléfono, prensa o correo postal. Y ya estoy harto, necesito vivir con tranquilidad.

Hoy en cuanto cierro el pestillo de mi buzón escucho un ‘Buenos días’ diferente. Me giro, es una cartera, que me sonríe y me entrega un sobre. Al despedirse sus ojos siguen sonriéndome

Carta o factura, ya me da lo mismo. A partir de ahora nos veremos cada día.




 

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Gracias Pichilemu - Marian Muñoz


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Nuestra relación iba como la seda, dicho vulgarmente me había lanzado a la piscina sin bañador y sin manguitos, estaba completamente enamorado, flotaba en el aire al estar con ella, una mujer de bandera me admiraba y amaba locamente. Tras un año de noviazgo le propuse matrimonio y aceptó, a mí, un ratón de biblioteca regordete de mediana estatura emparejado con una superdeportista, tan pronto cogía la bici de montaña, como navegaba en canoa o hacía surf, con cuerpazo de quitar el hipo envidia de amigos y vecinos.

A pesar de tener ideas modernas me pidió llegar virgen al matrimonio por eso de mantenerse pura y entregarse solamente a mí, me extrañó bastante ya que hoy en día pocas mujeres piensan a la antigua pero no iba a poner pegas a su única exigencia, es más me parecía de mucha sensatez y lo comprendí perfectamente puesto que mi familia es muy religiosa. Lo teníamos casi todo planeado, su padre tenía un piso que nos regalaba y arreglaba para vivir de casados, incluso habíamos pensado en tener tres hijos y un perro que dan mucha alegría, teníamos la fecha de la boda, las invitaciones enviadas, los trajes encargados, el banquete reservado en el restaurante Benarés, su comida un poco fuera de lo común pero era un homenaje al motivo de nuestra relación al aparecer por la biblioteca donde trabajo buscando libros de esa ciudad India, a partir de ahí entablamos conversación, le interesaba la espiritualidad que emanaba aquel lugar tan lejano conociendo mejor la cultura y las costumbres de sus gentes. Alguno pensará que es una idiotez en nuestra sociedad actual pero el espíritu es una parte muy importante de nuestra naturaleza humana y hablando sobre ello sentimos atracción mutua, a pesar de mi palmarés como hombre solitario y de costumbres rutinarias conseguí embarcarme en una casta relación amorosa.

La única discusión que tuvimos fue motivada por la fecha de la boda, sin por San Mamés o por San Mamerto, porque en el resto estábamos de acuerdo, bueno en todo no, aún nos quedaba por encargar el viaje de novios y ahí empezó el problema. Debido a los gastos que estábamos afrontando tenía claro que el viaje sería a algún lugar de España, como mucho a Portugal o al sur de Francia, ya que prefería no coger un avión al tenerles miedo y no querer confesarlo, pero ella nada más entrar en la agencia de viajes y ver un gran poster con una playa paradisíaca llena de surfistas, dijo ¡ahí!, y ahí fue cuando empezó todo el lío, porque esa maravillosa playa estaba en Pichilemu ¿Qué dónde está? Pues en Chile. ¡Que no! ¡Qué sí! ¡Piénsatelo bien! ¡Será muy caro! ¡Está muy lejos y habrá que coger más de un avión!

Ciertamente la arena muy blanca, las olas terribles de altas ¿pero qué voy a hacer allí si no sé surfear? Ya, tomar el sol y beber piña colada lo puedo hacer también aquí en La Concha, en Riazor o en el Sardinero, qué necesidad hay de coger un avión para surfear o tomar el sol. Bueno pues lo que hasta ese momento fue una relación maravillosa que iba sobre ruedas, éstas se pincharon sin posibilidad de ponerles parches. Rompió conmigo llamándome tacaño y otras lindezas que prefiero no relatar, volviendo a recuperar mis rutinas de soltero solitario aguantando a mis amigos llamarme tonto por no haber podido conservar una novia como ella.

Andaba con algo de depre por la ruptura cuando al pasar por delante de la cafetería Robles la veo sentada en una mesa con una mujer al lado, no sabía quién, pero comprobé que no había perdido el tiempo pues se prodigaban en besos y abrazos que no parecían de amigas. En mi cabeza empezó a crecer la duda de si su actitud casta hacia mí era por algo más que por salvaguardar su virginidad, me sentí utilizado, estafado pero también aliviado de quizás haber llegado a ser cornudo sin enterarme, ya me parecía que era mucha mujer para un tipo como yo.





 

 

 

 

 

 

 

 

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Hasta los cojones - Pilar Murillo

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Ayer un niño gritaba desde la ventana de enfrente “me aburro”. Y es que no me extraña, me aburro hasta yo. Estoy hasta los cojones de hacer cosas para entretener mi mente. De ponerme un horario. Si en la vida lo he llevado a rajatabla cómo voy a hacer horarios ahora que puedo hacer lo que me de la santa gana? Levantarme a las 11 de la mañana y dormirme a las 3 de la madrugada ¿y todo para qué? Para hacer la misma rutina de cosas. Agradecería que no dejasen a la vista cuchillos, ventanas abiertas, tijeras, pistolas o demás armas peligrosas, ¿Por qué? Porque estoy hasta más allá del coño de no saber en el día que vivo, si es lunes y creo que es martes o viernes y creo que es domingo. Solo sé que todos los putos días escucho al vecino, el de la trompeta que la hace sonar como si la vida se le fuese en ello, me dan ganas de metérsela por el culo, se quejaría sí, pero yo le diría “no tocas todos los putos días Resistiré, pues resiste, hijo de puta, que yo no puedo más. Aunque creo que probablemente el estruendo sea peor cuando intente expulsarla. Se libra de que no soy una psicópata norteamericana. Os libráis todos… Yo sé que estáis acostumbradas a que no pierda las formas y que incluso al reunirnos preferiría que la tierra me tragase antes de escribir una palabra mal sonante o más alta que otra, pero es que amigas mías, de verdad, estoy hasta los cojones.

Después de desahogarse, respiró hondo y esbozó una sonrisa.

 

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Quiero salir de aquí - Marga Pérez


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Cordelia y Mundo están juntos frente al ordenador. Bueno, juntos porque comparten la misma mesa pero cada uno está frente a la pantalla del suyo. Llevan varias horas en silencio concentrados en lo suyo sin tan si quiera dirigirse una mirada cómplice…

-¡Coño! No hay vuelos caros… -Explota Cordelia sin dirigirse a nadie-

- Cada vez hay menos, desaparecen sobre la marcha, dice Mundo sin quitar los ojos de su pantalla. -¿A dónde vas?-

- A India, curro en Benarés, tres meses...

- Prepárate… con uno de los baratos ¡sabe dios qué te tocará hacer!

-Ya, la última vez me avisaron a última hora ... sólo había de ésos... Me tocó limpiar un baño de la sala de embarque… ¡ ASQUEROSO! ...

- ¡Ahggg, renuncio al curro…!

- Qué fácil lo ves… no podía perderlo... ¡Ya lo tengo! No busco más… Servir café en cabina… Bastante mejor que limpiar el baño...

- Entre mal y fatal, poca diferencia… Hace meses tengo uno en preferente... ¡flipa! Bilbao...final de copa ...San Mamés… así si...

-Tio, vaya chorra…

- Un colega, un crack… no podía ir. Mola tener colegas guay...

-¿Vas gratis?

-Mucho tienes que aprender... moverse con quien pillar cacho, trabajar así... todo un arte. Te lo digo yo, que de éso se un rato.

-¡Qué idiotez! Arte… Currar no tiene nada de éso. O te llaman o te mueres de asco. No hay término medio. ¿Crees que mola estar siempre en un avión? ¿Siempre pendiente de que te llamen? De aquí para allá sin nada seguro…

-Déjate de sensatez...la puta ama, éso es lo que eres si... lo que yo te diga ¿eh? El trabajo mata y a nadie le importa . Estás de aquí para allá, con cambios horarios, de comidas, de agua, de virus...estresada, intensa ¿Qué palmarés has recibido?... no te voy a dar la brasa… Sé tu jefe... Gestiona lo tuyo. Aprende a moverte, a saber con quien estar...No te chines y piensa en ti, literal, es lo más…

-No es sensatez, hago lo que debo, ni más ni menos… Mañana dejo este espacio...Cuando vuelva, si sigue disponible... Tres meses fuera no merece la pena mantener el alquiler.

-Siempre hay sitio. Cuando vuelvas hablamos ¿vale?… Me molas. Llámame. Aquí voy a estar.

-Vale tío. Hacía tiempo que no congeniaba con alguien... mola.

Se despidieron convencidos de que volverían a encontrarse. De que las cosas iban a cambiar . De que todo iría a mejor. Ninguno de los dos sabía que el destino tenía para ellos otros planes.

Cordelia muere en Benarés en brazos de una fuerte tormenta que la arrastra entre aguas desbocadas mientras trata de salvar a un niño que se ahoga.

Mundo hace meses que dejó de pensar en ella. Cada semana comparte mesa con otro que se enfrasca en su ordenador. Horas en silencio frente a la pantalla, sin tan si quiera dirigirse una mirada cómplice. Es el puto amo.

 

 

 

 

 

 

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Reacción en cadena - Marian Muñoz


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-¡Goooooool, gooool, gool! así de alto y justo en el momento que los protagonistas iban a declarar su amor. Éramos unas treinta personas en el cine completamente en silencio y se puso a gritar señor juez, ¡entiéndalo! no sólo estaba disfrutando de una película romántica sino que René tenía su mano dentro de mi escote e interrumpir ese doble placer me nubló el entendimiento y le pegué con el bolso en toda la cara, me sentí herida, traicionada, siempre dijo que también le gustaban ese tipo de películas y en realidad estaba más pendiente del partido que de mí. Le juro señor juez que me levanté furiosa tras despacharme a gusto con el bolsazo y él estaba bien vivo, dentro sólo tenía las llaves de casa, un paquete de pañuelitos de papel, un monedero con algo de dinero, el DNI y el móvil, no pesaba nada y además la pantalla del móvil ni siquiera se rajó así que el golpe no fue tan fuerte, lo que hiciera después no tengo ni idea porque no miré para atrás. Yo le quería, señor juez, íbamos en serio, acababan de hacerle fijo en el banco y con su don de gentes en dos o tres años le harían director de sucursal, un buen partido y ahora ¿qué voy a hacer yo?

-Gracias señorita, tiene la palabra el señor fiscal.

-Gracias señoría, la acusada no lo es tanto por causarle la muerte sino por haber sido la inductora, según declaración de testigos tras el grito y el bolsazo se levantaron a la vez de sus asientos, desgraciadamente el fallecido resbaló con un papel de chocolatina chocando su rostro con el asiento de la acusada que automáticamente estaba cerrándose, el golpe fue tal que provocó una hemorragia interna motivo por el que falleció horas más tarde. Entendemos los sentimientos de la acusada pero la reacción tan desmesurada fue el detonante de su muerte por eso solicitamos dos años de prisión y sesenta mil euros de indemnización a sus padres.

-Gracias fiscal, tiene la palabra el abogado defensor.

-Gracias señoría, mi defendida es inocente del cargo que se le acusa, más bien ha sido la verdadera víctima de este desgraciado suceso. Su novio no sólo la mintió sobre sus gustos, sino que estaba más pendiente del partido que de la película además de disfrutar de lo lindo a costa de la acusada, según el parte de los sanitarios de la ambulancia estaba bien empalmado, suponiendo que se debía al ofuscamiento momentáneo del trompazo, pero por lo que ha narrado la señorita no era tal sino que estaba aprovechándose de ella. Una desgracia que el segundo golpe fuese tan grave, pero no cabe duda que si la empresa dueña del cine hubiera limpiado la sala entre sesiones, el fallecido no se habría resbalado y seguramente habrían llegado a una reconciliación, pudiendo llevar una vida feliz en común, por lo que el verdadero culpable de la defunción no es la acusada sino la propiedad de la sala cinematográfica. Solicito la total absolución para mi defendida y una indemnización de treinta mil euros por lucro cesante.

-Gracias señor letrado, si no hay más declaraciones que escuchar me retiro a deliberar la sentencia, ya se avisará a las partes.

Al cerrarse la puerta tras el juez, se oyó un grito de gooool, España había logrado otro tanto en el partido de la Eurocopa.

 

 

 

 

 

 

 

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La tentación llama a mi puerta - Marga Pérez

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Goooool… Resuena eufórico y distante en el patio de vecinos. No suelo oír nada. Es un patio de manzana, grande y silencioso. Mis vecinos demasiado tranquilos.

No me gusta el futbol… no soy forofa de casi nada pero esa alegría hace que levante los ojos de los apuntes, me levante al baño, vaya a beber agua... Preparar oposiciones es tan aburrido, tan repetitivo, tan solitario, tan pesado… agradezco estos detalles efusivos capaces de desconcentrarme por unos minutos. Camino de la cocina me percato del calor que hace. Julio… ¿ya? Ocho meses encerrada ¡Cómo pasa el tiempo! … Estoy en éstas cuando oigo que alguien aporrea mi puerta. Vivo sola. Mi casa da al patio, no como la de los demás que da a la escalera . Las visitas no me pillan nunca por sorpresa, antes de llegar a la puerta tengo que abrirles la del patio. Aporrean con violencia. ¿Quien será? Me extraña la llamada y la insistencia del aporreador. Corro a poner un pantalón corto a juego con el top que llevo como único atuendo. Abro con cautela. Una gaviota se asusta al verme. Con miedo a que entre cierro sin más. Yo sola río a carcajadas apoyada contra la pared. No puedo parar ¡menudo visitante! Vuelvo a mis apuntes pero ya estoy perdida en playas de arena dorada y olas verdes y espuma blanca y sol acariciador y hamacas y gente y risas y música y… El aroma a verano se ha colado, sin permiso, en mi habitación, entre mis papeles, en mis pocas ganas… El puede más que yo. Enciendo el televisor . Están en los penaltis … España Suiza. Se juegan el pase a la final. Abro una cerveza , unos pistachos, me estiro en el sofá, respiro aliviada … ¡vacaciones! Mañana será otro día.


 

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¿Por qué no te callas? - Cristina Muñiz Martín


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¿Por qué no te callas?, le digo a mi cabeza para que deje de atormentarme. Es que es levantarme, leer el periódico y volverme tarumba. Y mi cabeza empieza a darme la lata. “Venga, abre facebook y descarga ahí tu rabia porque es el único sitio en el que lo puedes hacer”. Y yo me resisto, que luego sé lo que pasa, que suelto por la boca, bueno, más bien por el teclado, todo lo que pienso y no tardan en llegar los comentarios y la mayoría de las veces la cosa se sale de madre y se arma la de San Quintín, con insultos más afilados que las espadas. Y me arrepiento. Me arrepiento de decir lo que pienso sobre ciertos temas aunque esté convencida no de tener razón, que puedo equivocarme como cualquiera, pero sí de tener derecho a expresar mi opinión. Y siempre lo hago respetando a los demás, que no soy yo persona de atacar a nadie y mucho menos de soltar una sarta de improperios. Tan solo me apetece exponer temas que atañen a los ciudadanos, para quejarme, para reflexionar, para sacar la mala leche. Pero últimamente no puedo dejar de repetirle a mi mente ¿Por qué no te callas? ¿Por qué no te callas? Porque estamos viviendo unos tiempos en los que la libertad de expresión deja mucho que desear, aunque sea la simple opinión de una ciudadana de a pie. Y me da rabia, porque de alguna manera sé que me estoy auto censurando como les sucede a muchas otras personas. Qué pena, pienso entonces. Qué pena que después de la lucha de tantos años contra la censura impuesta por una dictadura, los ciudadanos se dediquen ahora a censurar a otros de malas maneras, con insultos y ataques personales. Qué pena que nosotros mismos nos apliquemos la auto censura para evitar problemas. Qué pena que el sistema nos haya ganado la batalla sin que la mayoría de la gente sea consciente de ello. Y por eso le repito a mi cabeza día tras día, ¿por qué no te callas? Pero no me hace caso y continúa machacándome “eso no es normal; nos están idiotizando; mira lo qué hacen; nos están quitando derechos y libertades; nuestros gobernantes solo se dedican a meterse unos con otros, como niños callejeros; Europa nos quiere esclavos… Ella no se calla y yo ya no escribo porque aunque creo que es necesario sé que solo me puede traer sino problemas, sí momentos de incomprensión, de mal humor, de no entender ciertas reacciones, de ser tachada de fascista, racista, anti feminista y todos los “ista” que se quieren añadir. ¿Cobarde? Sí, así me siento.

 

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