Pinche tequila - Esperanza Tirado

                                                     adherencia a la que el hombre, un muñeco de vudú - alfileres muñeco fotografías e imágenes de stock

 


Me está encantando clavarle agujas a este muñeco. Toda mi furia volcada en punzantes alfileres. Con lo pacífica que era yo. Hasta que le conocí y mi lado oscuro salió a la luz. Dicen que cuando encuentras a tu media naranja ya todo es perfecto. Pero me tocó un limón entero y verde que me agrió la existencia. Pensé en comprar tequila, para ahogar mis penas. Pero decidí que, estando sobria, se pincha mucho mejor.

 

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Destiempos - Dori Terán

                                             lirio de pascua (longiflorum del lilium) - azucenas fotografías e imágenes de stock

 

  Pareciera que los comentarios de la gente reclamen la cotidianidad del clima. En los saludos de los encuentros entre las personas, se intercambia siempre, como algo sorprendente, una nota sobre el comportamiento de la atmósfera palpable.-“Buenos días vecino, que calor tan sofocante tenemos” -“Buenas tardes Pedro, ponme una pechuga de pollo. Ay!! que no sé qué van a pastar tus vacas como siga sin llover”. –“Hola doña Anita, voy al parque a tomar este sol radiante que tenemos” Y es que ya estamos en enero y no hace frio y las nubes no tapan el sol ni quieren llorar. Hasta las cumbres más altas esperan impacientes el manto blanco que enfría los ardores del estío y que tras fundirse en agua con la loca primavera las hará explosionar en esplendor de vida hermosa. Adela saborea feliz este verano eterno e inagotable. No le gusta el frío, ni el viento que enfurecido silba en las ventanas y embravece los mares que se tiñen de gris y rugen en marea de olas gigantes. Lo ha visto una vez cuando Teresa la llevó a su pueblo de marineros a pasar unos días. Pasó mucho miedo. Y el agua,¿çómo va a faltarnos un día el agua?. Solo hay que mirar el río que pasa por el pueblo. Serpentea cuando encuentra la montaña y forma meandros que pregonan su poderío ante ella. Discurre caudaloso y raudo en la llanura silenciosa hasta llegar a la cascada donde en un salto de gigante entona un sonido perfecto, una melodía entre la piedra y la espuma. En Urbel jamás ha faltado el agua. Le ha contado Matías que el poblado se asienta sobre un lago subterráneo que al filtrarse regala arroyuelos y fuentes y que en el descaro de su rebose cuando llueve mucho, escupe por la boca de la cueva que lo contiene, el aluvión de su crecida. Matías sabe mucho sobre esto, bueno, y sobre muchas cosas más. Ha estudiado en una universidad muy buena. Matías es joven y es simpático. Le gusta hablar con los lugareños cuando se acerca los fines de semana para descansar en la casa que un día fue de sus padres. A Adela le gusta escucharle, como es maestro, sabe muy bien cómo hacerse entender. Ella pocas veces ha salido del pueblo. Ya es mayor para emprender caminos. Estuvo a punto de hacerlo cuando Teresa su amiga del alma, se marchó al norte a aquel pueblecito donde el mar se junta con el cielo y huele a sal y a una hierba que reposa en la playa, ocle lo llama Teresa. Pero no, ese no era su lugar. Si agasajas a la tierra con tu trabajo, la tierra te obsequia con la dádiva de alimentos que ves crecer y madurar. Los cuidas, los mimas y son como hijos que te devuelven en gratitud toda su energía. Y ahí quiso quedarse ella Las tierras de Urbel son muy fértiles en lentejas y el hierro de esta legumbre ha legado a toda la personalidad y persona de Adela la valentía y el arrojo para vivir sola, que no en soledad.

Tiene un pequeño huerto que es la admiración de muchos vecinos y la envidia de muchos otros. Tomates que colorean, pimientos verdeando, lechugas de todos los colores, calabacines blancos y verdes, anaranjadas calabazas que expanden ramas y hojas adueñándose del suelo y muchos más hijos. Variedad y calidad. Es Enero y el huerto está en descanso. Adela sigue el calendario de siembra agrícola aunque si el tiempo sigue siendo eterno verano tal vez haya que cambiar ese calendario. Los frutales parecen confundirse en su proceso de maduración y crecimiento Este año las nueces anticipadamente maduras han caído del nogal sin esperar el viento que las ayuda a desprenderse en los meses de octubre y noviembre.

En un rincón de su vergel tiene Adela unas azucenas blancas y amarillas que por la época del año deberían dormir en sus bulbos. El sol camelador las ha dado con su luz y calor el poder de lucir en invierno Adela las contempla cada día desde su ventana. Son preciosas, Esta noche hay un perfume distinto en el aire. El descanso nocturno se vuelve agitado. La pesadilla se cuela en los sueños de Adela. Ve con claridad nítida como Urbel desaparece tragado por el lago subterráneo que emerge violento sin pedir permiso, enfadado por no recibir el alimento que se le debe, la lluvia El ruido ensordecedor de un trueno la arrebata del mal sueño. Corre descalza y observa que tras la ventana están las azucenas mordidas por la lluvia. Van a sufrir su destiempo. Ha llegado el invierno a Urbel. Ojalá que la película de su dormir no sea una premonición, el lago subterráneo ya tiene su alimento y la vida de las bellas azucenas del huerto.

 

 

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Y la luz se apagó - Marga Pérez

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Cuando el ojo de la Gran Estrella vio cómo las serpientes habían horadado el planeta. Cómo entraban y salían de aquellos agujeros y recorrían entrelazadas toda la superficie, unas encima de otras. Millones de serpientes, millones y millones en continuo movimiento destruyéndolo todo, comiéndose unas a otras sin piedad. Entonces, sólo entonces, el ojo desvió su mirada . Se hizo presente la oscuridad. El viento helador lo ocultó todo bajo tierra. Se acerca el final de manera inminente. Es tiempo de muerte.


 

 

 

 

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La magia está en el cielo - Pilar Murillo

                                              fondo de galaxia y estrellas - estrella fotografías e imágenes de stock

 

 

Me parece que tener una estrella vigilando tus pasos es la mejor manera de no tropezarse con una serpiente que te hipnotice y te rodee con su cuerpo hasta que te asfixie. Una estrella es mágica, está en el cielo, se la admira desde lejos. Desconfía de la que se arrastra por el suelo.

 

 

 

 

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Sueños contra serpientes - Esperanza Tirado

                                            víbora, vipera berus -  víboras fotografías e imágenes de stock

 




Mi madre siempre me dijo que nací con buena estrella. Sería porque tuvo un parto rápido, por ser yo la primogénita, o lo que se solía decir en aquellos tiempos a las parturientas inexpertas.


Mis cumpleaños fueron felices, como lo son los de todos los niños queridos. Rodeados de amigos, fantas, familia, sueños y deseos en forma de tartas de merengue y muchas sonrisas desdentadas mirando a cámara.


Al hacerme mayor cambié las fantas por cervezas y cubatas. Dejé un poco de lado a la familia por los amigos. Los de siempre continuaron soñando conmigo. Y me acompañaron algunos nuevos que me enriquecieron en esa etapa vital.


De adulta, las sonrisas desdentadas y las charlas y risas de noches eternas y despreocupadas dejaron hueco a crueles puñaladas por la espalda. Y me vi rodeada de serpientes, que siseaban a mi alrededor; buscando lanzar su veneno a presas confiadas, como era mi caso.


Los amigos de siempre, las cervezas y los cubatas siguieron allí. Fueron el antídoto de aquella dura etapa. Que hube de subir como un ciclista desfondado al que le da la pájara en mitad de un puerto de montaña.


Ahora es mi madre la que me guía desde el firmamento en mis buenos días y en mis noches de pesadilla. En las que todavía peleo con víboras y otros malos bichos.

 

 

 

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Lista de espera - Marian Muñoz

                                        Hombre, Supermercado, Compras

 

 

A pesar de ir bien la empresa y pagarnos puntualmente resultaba tarea ardua llegar a fin de mes. El 2,5% de subida no compensaba el incremento de la electricidad, el agua, el móvil, la cesta de la compra o el alquiler. La solución la dio un compañero en la pausa del café: vivir en el extrarradio. Contaba que los alquileres son más baratos, la alimentación aún aguanta el tirón de subidas y el autobús si sacas un bono por diez viajes regalan dos, y si lo coges antes de las ocho o después de las diecinueve horas cuesta la mitad.

Tras mucho buscar encontré un apartamento coqueto a las afueras, sus grandes ventanales me permiten disfrutar de luz natural hasta última hora de la tarde además de tener tiendas de alimentación y supermercados aún con precios de antes de la guerra de Ucrania. Por fin tengo superávit que estoy ahorrando para irme unos días de vacaciones.

En el edificio de enfrente hay un local con productos frescos y envasados de buena calidad, un día al comprar y pasar por caja el empleado me cobra sólo cuatro artículos y pide que los pague. Me queda uno más, respondí. Insistió en que pagara los cuatro ya pasados, le volví a señalar que quedaba otro, pero al ver que su frente se perlaba de sudor y su cara se contraía, le pagué desconcertada. En cuanto cerró la caja escapó haciendo eses como una serpiente hacia la puerta que ponía Privado. Cuando regresó con otro semblante cobró mi pack de Estrella Galicia y con mi compra fui para casa.

Había olvidado el incidente y al abastecerme un viernes para el finde me pongo a la cola de caja, por cierto, bien larga, me asomo por un lateral y veo con sorpresa que el cajero sólo cobra de cuatro en cuatro artículos, cierra la caja y huye ondulante hacia la puerta de privado, vuelve a los cinco minutos cobrando otros cuatro artículos, haciendo siempre la misma maniobra. Pienso en voz alta “¿Qué le pasará a este hombre?” y la señora de delante se gira y me responde que anda mal de la próstata y en lista de espera para operarse. Salgo de la cola dejando los productos menos necesarios y quedándome solamente con cuatro, hay que ser solidarios.

De eso hace ya unos tres años, el cajero continúa instalado en esa rutina, me fijo en los clientes de la cola y apenas hay alguno que le sobre peso, incluso yo he tenido que arreglarme ropa porque pronto empezó a quedarme floja. Los bloques de edificios de este barrio fueron construidos a mediados del siglo pasado, ninguno tiene ascensor y el trajín de ir con la compra hasta casa y volver a por más productos nos hace subir y bajar escaleras continuamente manteniéndonos en forma, así que lo siento mucho por el cajero, pero ¡Viva la lista de espera!

 

 

 

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Estrellas - Cristina Muñiz

                                       Constelaciones, Galaxia, Estrellas

 

 

Vio las estrellas resplandecientes de esa hermosa noche primaveral y pensó que ir a reunirse con ellas sería la única manera de deshacerse de la serpiente que le atenazaba la garganta.


 

 

 

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