
Estábamos
con el protocolo de aterrizaje cuando empezaron a surgir escenas de
otra época que creía olvidada pero que por lo visto sólo estaba
escondida, o quizá dormida, en alguno de esos pliegues que se forman
dentro de nosotros cuando nos empeñamos en no querer saber. Desde la
ventanilla veía casas blancas, aljibes en medio de plataneras,
tierra oscura y reseca, azoteas desconchadas, depósitos de agua.
Hacía tanto que no veía aquel paisaje…
Cuando
salí con la maleta en busca del taxi me topé con una sensación
familiar, el aire, era el mismo que me despidiera arremolinándose
entre telas y polvo terroso, el mismo que me sofocara y obligara a
sacar las gafas de sol y el abanico que siempre estaban en mi bolso…
En
el trayecto hasta la ciudad fueron despertando nombres de fantasmas
que creía que sólo eran eso, pero que allí se hicieron reales…
habían existido y yo los conocía… Y empecé a encontrarme mal…
Al enfilar la avenida de la que arrancaba mi calle, el estómago se
hizo un nudo. Tenía ganas de vomitar y la cabeza me daba vueltas…
respiré hondo y traté de no pensar... Controlando las náuseas
paramos frente al portal, pagué y bajé con la maleta. Cerré la
puerta y me quedé en medio de la calle sin poder dar un paso. Estaba
petrificada. Aquel era el portal por el que tantas veces había
pasado con mi madre, sola, con mi hermano… feliz… corriendo hacia
el ascensor, con unas ganas locas de ir al baño cuando llegaba del
colegio… me vi con el uniforme de cuadros y coletitas con lazo
azul…La bocina de un coche me sacó del ensimismamiento y corrí
hacia el portal… Sexto A, llamé al timbre y mientras esperaba
volví a oir el vozarrón de papá diciéndome que no me abría, que
yo ya no vivía allí… era una coña suya, claro, pero una coña
que oyó toda la calle… qué vergüenza, era una cría… yo le
decía que se dejase de bromas y me abriese y el insistía, más
alto, que de broma nada, que yo ya no vivía allí, que me fuera…
no sabía dónde meterme. Sólo cuando dejé de hablar me abrió…
¿Quién es? Oía ahora su voz bastante más dulce pero el corazón
se me agitó como entonces sin poder controlarlo. Abrió. Subí por
las escaleras con la maleta a cuestas… Sólo de pensar en estar
quieta en el ascensor hacía que me subiese por las paredes… si no
fuera porque mamá me pidió que fuese… Debe de estar muy mal,
pensaba, me fui hace tanto… Y me fui para no volver. Al llegar al
piso la puerta estaba abierta y en medio un hombre que deduje era mi
padre. Estaba irreconocible. El que dejé era un hombretón joven,
plantado, fuerte y atractivo, y este era un viejo, encogido y
encorvado. El atractivo no sé cuándo ni dónde lo perdió pero no
quedaba ni rastro…
Nada más poner el pie en el recibidor me asaltó la sangre que
lo pringaba todo… No quería saberlo pero, por mucho que lo
escondiese, estaba y salió, cuando menos lo esperaba, en tromba,
como sale lo que se oculta porque nos hace daño… Estábamos allí,
en la entrada de casa, llegaba con mamá del colegio, con mi uniforme
y mis coletitas, feliz… papá se acercó a nosotras sin decir nada,
con la cara desencajada… ni me dio un beso… Estaba muy enfadado…
y empujó a mamá… contra la puerta de cristal del salón… Se
hizo añicos. Había sangre por todas partes, la cara de mamá no se
distinguía, sólo veía la sangre empapando aquel cuerpo inerte
sobre cristales rojos y puntiagudos… mis pies… los miraba sin
moverme…estaban entre cristales, no podía hacer nada, tenía
miedo…El moretón en el muslo de mamá, por detrás, quedó al
descubierto al caer y subirse la falda… estaba en la pierna de
mamá… ¡inmenso!…
Soñé tantas veces con esa pierna morada sin saber que era la de
ella… Yo lo adoraba, conmigo
era encantador, pero no volvimos a tener la misma relación, cayó
del pedestal por más que me empeñase en no querer recordar
aquello…. No volvimos a llevarnos bien… ¡Vamos! nos llevábamos
fatal, por eso me fui de casa…Estuve tantos años convencida de que
era porque el no me quería… ahora sé que fui yo la que había
dejado de quererle a él… Menudo batiburrillo emocional se desató.
Dejé la maleta y salí corriendo a respirar, al lado del mar, como
siempre había hecho… si el paseo de la playa hablase…
No pude volver a aquella casa, ni siquiera a
buscar mis cosas. Cogí el primer vuelo que encontré y volví a mi
vida. Ya no pienso en lo que pasó. La distancia juega a favor mío.
Bloqueé el teléfono de mi padre y, mi madre, hace mucho que no
dice nada… Puedo seguir con mi vida sin introducir nada de lo que
allí viví, como si nunca hubiese existido… bueno, a lo sumo, lo
siento como si fuese vivido por otra que no soy yo, por otra que no
tiene nada que ver conmigo y… ya no sale en mis sueños …

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