A TRAVÉS DE LA LLUVIA - Marga Pérez

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A través de la lluvia


Se puso un día de perros. Lluvia buscaba el paraguas dándole vueltas a su nombre y sus consecuencias. Sus padres seguro que desconocían la crueldad de sus compañeros porque no entendía cómo se les había ocurrido ese nombre, aquí, donde no paraba de llover.

Lluvia creía que costarle tanto pensar de manera lúcida tenía mucho que ver con esa niebla persistente instalada en su cabeza. Su cuerpo sudaba a todas horas, sus manos mojaban lo que tocaban y su espalda chorreaba. Vivía en las nubes ¡Era LLUVIA!

- ¿No podría tener unos padres normales?...

- ¿Y si se cambiase de nombre? ... …

No había dónde guarecerse. Se empapaba y no lo sentía, estaba costumbrada.

Las manos húmedas resbalaban entre libros y cachivaches adolescentes buscando el paraguas y no vio al joven que se le acercó por detrás, la cobijaba con su paraguas. Al oírle hablar se dio cuenta que no estaba sola. Le sonreía a pesar de estar tan mojado como ella. Caminaron juntos, apretados. Charlaron después frente a un refresco y rieron con ganas. Lluvia sintió disiparse su niebla mental. El día de perros pasó a ser menos trágico y, orgullosa, descubrió que su nombre, a él, le entusiasmaba. Aquella noche no llovió.



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