Tecnología puntera _ Marian Muñoz

                                    

 


  • ¡Mamaa!, ¿qué hace un cúter colgando de una corbata atada a la lámpara del salón?

  • Cariño es tecnología puntera, permite que la emisión de ondas hertzianas circule libremente por el pasillo y llegue mejor a mi tablet en la cocina.

  • ¡Ains! Lo que emite ondas es un ruter no un cúter.

  • ¡Ah, pues a mí me funciona divinamente!



 

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Tiempo para la esperanza - Marga Pérez


                                    

 


Crisis, cambio, miedo, cambio climático, caos económico, virus, pandemia, muerte, paro, cierre, incertidumbre… Ernesto se mira al espejo, sin verse, mientras se acicala. En su interior bullen palabras, emociones, ideas que, durante meses retumban en más cabezas que la suya. No se oye aún la palabra solución

-Palabras, palabras, palabras. Palabras son sólo palabras… tararea sintiendo que le falta el aire.

La tensión en la que vive le hace apretar en exceso el nudo de la corbata…

- Cachisss. Tanta tecnología y seguimos con este trapo al cuello… ¡De ésta no salimos!

 

 

 

 

 

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La vida moderna - Esperanza

                                             



Un hombre se coloca la corbata delante del espejo. Hace un nudo y aprieta. Un tutorial de youtube con voz monótona, sigue su curso en la pantalla de un portátil, indicando instrucciones, modas antiguas y nudos modernos. El hombre odia las corbatas. Odia la tecnología. Odia su trabajo. Odia su vida. Necesita respirar pero a la vez necesita detenerlo todo.

El tutorial llega a su fin. El hombre ya no escucha. Su respiración se va debilitando. Y en un instante se detiene. Su vida también.




 

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La oveja negra - Cristina Muñiz Martín


 

La oveja negra

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En mi familia no importa tu nivel de inteligencia o tu grado de interés, hay que ir a la universidad sí o sí, por lo que yo me enfrentaba a un gran dilema: elegir carrera sin tener predilección por ninguna. Tras mucho pensar decidí que lo mejor iba a ser el sistema de descarte. Derecho no, porque mi padre es abogado y me obligaría a trabajar con él, como le ha sucedido a mi hermano. Arquitectura tampoco, porque mi tío tiene un estudio y me vería en las mismas. Económicas ni de coña, porque mi abuelo no tardaría en sentarme en el consejo de administración de su empresa. Paso a paso, fui tachando carrera tras carrera sin llegar a una conclusión satisfactoria para mí. Pero la semana pasada viendo una película, de pronto se me hizo la luz. Me matriculé en ingeniería informática, ante el asombro de familiares y amigos pues soy de las pocas personas de mi edad que apenas usa la tecnología, salvo el ordenador para jugar y los wasaps para quedar con los amigos. Ni tan siquiera utilizo las redes sociales. Lo que nadie sabe es que mi decisión se basó en que cuando acabe la carrera y acceda a un puesto de trabajo no necesitaré usar corbata. ¡Ni traje ni corbata! Seré el primero de la familia en saltarme esa tradición. Y continuaré siendo la oveja negra de una larga estirpe de hombres estirados, trajeados y encorbatados, algo que me encanta.



 

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ABU- Dori Terán

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Cada Nochevieja tenía que pedirle a Abu que me hiciese el nudo de la corbata. Abu me preguntaba. ”¿Te hago el Windsor o prefieres el americano? .El año pasado te hice el del príncipe Alberto…ese es doble.” Yo siempre le pedía el nudo pequeño, el más simple. Abu era un experto.

Durante el resto del año yo no usaba corbata nunca.

Mi Macbook Air con su alto rendimiento en mi trabajo de creativo me ayudaba a diseñar en la intimidad de mi despacho sin exigencias de mi propia imagen y aspecto. Comodidad ante todo. Con mi visión personalmente artística, paria una publicidad colorista y profundamente eficaz para incitar al consumo de las más apetitosas hamburguesas que el gigante Burguer ofrece por todo el planeta. Muchas bocas se hacían agua.

Y yo no necesitaba corbata.

Esta Nochevieja, Abu ya no podrá volver a hacerme el nudo de la corbata. Su cuerpo en cenizas voló por un monte virgen del pueblo que cargado de historias acoge a la suya y la funde con todas en su propia esencia. Su espíritu descansará o tal vez trabajará en alguna dimensión desconocida más allá de las estrellas, más allá de la tecnología que inexorablemente avanza en este mundo ofreciéndonos tanto progreso y en la otra cara de su moneda tanta destrucción.

Tampoco mi Macbook y yo crearemos más imágenes incitadoras de hamburguesas.

He sido sustituido por un robot.


 

 

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Científicamente probado - Pilar Murillo

                                        

 En la vida ya no es tan necesario saber hacer un nudo a la corbata, sin embargo, eres un necio si no estás enterado de los avances de la tecnología a todos los niveles. Me confieso, soy una necia para estos menesteres, y si te sigo siendo sincera, el único nudo que me sale bien y sin voluntad propia de que así sea es cuando te veo, que se me hace un nudo en la garganta.

 

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Contigo Forever - Marian Muñoz

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Hoy hace un mes que todo terminó y te sientes tristemente desconcertada.

Parece que fue ayer cuando tímidamente entraste en mi dormitorio. A pesar de mis continuos dolores y lo incomodo de mi postura, me hechizaste. Nunca te conté que para mi eras una paloma de la paz, tan pulcramente vestida de blanco con tus grandes y profundos ojos verdes como si fueran el deseado ramito de olivo que necesitaba en aquel doloroso momento.

Se me ocurre cruzar el océano para hacer negocios y un día que tuve libre me animé a practicar esquí acuático, Aquel pequeño palo en mitad de las olas provocó una caída brutal en el agua y mi cuerpo ya entrado en años hizo el resto. Una pierna rota por tres sitios y dos meses de reposo con una escayola que pesaba más que tu y que yo juntos. Desde el minuto uno te comportaste como una maravillosa profesional, no hiciste ascos a nada ni siquiera al ponerme la inyección en mi barriga, momento que aprovechaba para oler tu melena dorada, el único perfume que te permitías era el de tu champú, hasta en eso fuiste comedida.

Tus cuidados como enfermera y tu animada sonrisa me ayudó a superar aquellos meses de inmovilidad, primero de reposo total y luego pudiendo caminar con aquel enorme peso colgando en mi pierna. El dolor no remitió a pesar de la liberación de la escayola pero tus suaves y finas manos lograron movilizar mis músculos y por fin pude caminar sin ayuda.

La felicidad llegó cuando te invité a bailar en el salón, tu sinceridad en no saber dar un paso con la música me incitó a pedirte que te casaras conmigo. Vi sorpresa, incredulidad y rubor en tu rostro, con tu mirada me decías no comprender la petición pues nuestra relación había sido puramente profesional y ni tú ni yo nos habíamos insinuado románticamente. Pero alguien que había estado tan cerca de mí, con tanto mimo y dulzura, no podía dejar que se alejara. Ibas a decirme que no cuando te besé, y ambos comprendimos que a pesar de la prudencia de nuestros comportamientos, nos queríamos, nos deseábamos y nos llegamos a amar como jamás habíamos soñado.

Tan sólo tuvimos una semana para preparar la documentación de la boda y en aquella iglesia chiquita, llena de viejitas de negro nos casamos, estabas resplandeciente con aquella túnica blanca y yo con mi pajarita de cuadros, nos sentíamos dichosos. Un pequeño ágape con amigos fue también tu despedida de ellos y de tu familia. Ibas a cruzar el océano conmigo, egoístamente te secuestraba a mi mundo, temiendo que quizás nunca más volverías al tuyo, pero el amor pudo más que el miedo y volamos buscando nuestra felicidad.

Sé que el choque de culturas, la reticencia de mis amigos y cómo no, mis tres hijos, no hacían más que resaltar nuestra diferencia de edad, total treinta y dos años no son nada si el amor es verdadero, y durante cinco largos años fuimos completamente felices. Mientras trabajaba en mis empresas te dedicabas a aprender, yoga, pintura, baile, jajá, por fin te decidiste y éramos los reyes de la pista en las reuniones sociales. Todos envidiaban nuestra compenetración, y como no, nuestro amor. A pesar de nuestra diferencia de edad cada vez que volvía a casa tras una larga y tediosa jornada, con sólo un beso de bienvenida se levantaba mi soldadito, que encuentros tan hermosos y satisfactorios teníamos, ¡a que sí mi palomita!

Pero aquella tarde de mayo en que nos dirigíamos en coche a celebrar el cumpleaños de mi fiel ayudante y amigo Andrea, tuve que parar al lado de la carretera porque debido a la contemplación de tu cuerpo con aquel vestido azul turquesa mi soldadito había izado bandera y no iba a entrar en la celebración con aquella protuberancia. Nos reímos ante mi problema y a pesar de estar elegantemente vestidos, comenzamos una fiesta privada dentro del coche. No sé en qué instante movimos la palanca del freno de mano y sin darnos cuenta el vehículo se movió hasta caer por una pronunciada pendiente. Todo fue rápido e indoloro para mí, aunque no me perdono que para ti resultara doloroso. No me he alejado en ningún instante, te he acompañado en la UCI y cuando te empezaste a recuperar en planta. También estuve contigo al cruzar la puerta de entrada de casa y no permití que te desmayaras a pesar de tu profunda tristeza.

Hoy hace un mes que todo terminó y por fin el notario pudo leer mi testamento, ya esperaba que mis hijos protestaran, lo hice con conocimiento de causa pues tú hiciste el mayor sacrificio de tu vida, apostaste por mi y siempre he querido agradecértelo legándote mis éxitos y mis logros fuera del hogar, porque tú has sido y serás mi gran premio. El día que me susurraste “he estado preparándome toda mi vida para ser feliz contigo” me hiciste inmensamente dichoso.

Has sido generosa al pedir a Andrea que sea quien administre los negocios, que venda nuestra casa y dé el dinero a mis hijos, porque tú no te sientes capaz de recorrerla sin mí, sé que en cada rincón y en cada ventana tendrás un recuerdo. Has tomado la opción de volver a tu país, con tu familia y tus amigos, pero no te quepa duda que también me voy contigo, aunque aún no lo sepas, una semillita mía ha prendido en ti y estaremos juntos para siempre.

 

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