Sin remedio - Esperanza Tirado


                                        

 


Voy por este camino de baldosas amarillas, sin rumbo y sin prisa, buscando a Dory. O tal vez a la Teniente Ripley. ¿O era a Wally? No sé muy bien a quién buscaba. Tal vez es que estoy como una cabra después de ver tanta película.

 

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La filosofía viaja con certificado de binestar animal - Marga Pérez

                              


 

Los cerdos suben al camión y se acomodan sobre la paja dispuesta en la caja.

–Oye chancho, ¿tú eres feliz?–, le dice un cerdo a otro mientras mira un paisaje que no ve

– Y eso ¿ qué es?

–Pues es ser un buen chancho… vamos, estar satisfecho con lo que eres…

–Pues claro, soy un chancho feliz con lo que soy, ¿y tú?

–Yo también, no conozco otra cosa...

–¿Por qué me lo preguntas?

–Creo que los humanos no lo tienen tan claro como nosotros y no sé por qué.

–La verdad es que son unos animales raros. Yo estoy muy contento siendo un chancho

–Yo también…

El camión llega al matadero y los cerdos descienden sin saber el final que les espera. Han llegado al final de su existencia feliz de cerdos, no aspiraban a más.

Fin del viaje.

Y tú, lector ¿Sócrates desgraciado o cerdo feliz?



 

 

 

 

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¡Tas pasao! - Marian Muñoz


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El joyero se comió dos buenos platos colmados de lentejas y por sus flatulencias en la tienda no hubo cliente que se atreviera a entrar.


 

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Sin palabras - Marga Pérez

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Sin palabras quedé cuando me llamaste para decírmelo. Estabais tan ilusionados, eráis tan felices juntos… con ella volvía a ver aquel brillo en tus ojos que lo iluminaba todo cuando mamá cantaba aquellos boleros que tanto te gustaban. Tu le hacías la segunda voz enganchado en su mirada. Ella mantenía el tempo con sus ojos y tu la acompañabas arrobado. La seguías con el mismo entusiasmo con que seguías todas sus iniciativas. !Qué vital era¡ Le gustaba todo y disfrutaba con con todo lo que hacía. Era el alma de cualquier reunión : le gustaba estar rodeada de gente, charlar, participar de las iniciativas de otros… Contaba contigo en aquello que a ti te gustaba. ¡Qué bien te conocía!Tu siempre fuiste más tranquilo, como yo, pero os entendíais tan bien, disfrutabais tanto juntos...

Fuisteis un matrimonio modelo, en lo bueno y en lo malo, porque cuando ella enfermó tu fuiste el mejor de los compañeros...No me extrañó que no quisieras conocer a ninguna mujer a pesar de hacer más de tres años de su muerte. Pepi me pareció que podía ser una buena compañera para ti. La conocía de verla en la Iglesia y sabía por una vecina que la conocía que era soltera. Aún eras joven y tenías tanta vitalidad… No sabes todo lo que tuve que hacer para que la conocieses. Sabía que si conseguía que accedierais a comer juntos funcionaría. Necesitaba que funcionase y que volvieses a ser feliz. Todo debía volver a su sitio. Y accedisteis.

Pepi era una buena mujer y se os veía bien. No era como con mamá pero tenías una vida segura, estable, en compañía… De la noche a la mañana decidió que tenía que irse al otro lado del mundo a ocuparse de una hermana de la que nunca había dicho nada… Fue un palo después de estar juntos dos años. Es verdad que nunca hablasteis de boda, que os estabais conociendo... pero quedé perpleja. Los dos sabíamos que Pepi se iba para no volver y te animé a acompañarla. Debías de tener muy claro dónde estaba tu sitio porque ella se fue y tu te quedaste en tu casa... Y no volví a saber nada más.

Aunque ya andabas por los sesenta seguías estando muy bien y apareció Teresa y todo lo cambió. Desde mamá no te había visto tan ilusionado. Tus ojos volvían a brillar cuando la mirabas. Volvías a cantar a dúo a pesar de no ser el buen oído una de sus cualidades. No te importaba. Eras feliz a su lado y se veía. Enseguida hablaste de proyectos en común, de boda, de arreglos de casa, de cambios… Vivisteis juntos y felices desde el primer momento. Eráis la pareja ideal. La envidia de todos. Yo también te envidiaba. Después de la muerte de mamá creía que sería imposible encontrar a otra igual.

Nunca te lo dije pero cuando dejé a Jaime fue porque no podía conformarme. Os veía a vosotros tan ilusionados… Yo también quería ese brillo en los ojos de mi pareja y en Jaime sólo brillaba el reloj. La verdad es que no sé qué me animó a salir con el…

Cuando me llamaste para decirme que Teresa quería el divorcio me quedé sin saber qué decir. Me dijiste que había recogido sus cosas que se había ido...sin explicaciones sin dar oportunidades sin enfados. Sólo hacía unos meses que os casarais. Que aún comíamos de la tarta de la boda era tan real…

Que ceremonia tan bonita, que guapa estaba y que felices se os veía. El vals fue la puntilla. Lloré viendo cómo la mirabas, cómo tocabas el cielo a su lado sólo pendiente de ella, de sus ojos, de su sonrisa, de su cuerpo. Cómo volvías a sentir lo que sintieras por mamá... Sabía que tenía que ser así pero me emocioné hasta el dolor viéndote bailar con ella.

Ahora estoy sin palabras de ánimo. Tampoco me quedan de consuelo ni de comprensión… Algo se me escapa papá. Tu la quieres. Ella también a ti… No entiendo nada. ¿Será que el amor no es suficiente?

Cada día siento que eso de tener pareja se aleja de mis sueños. Me gustaría tener lo que mamá y tu tuvisteis pero siento que es complicado…

-Papá, la comida está en la mesa

-Voy

En silencio dan buena cuenta de lo guisado por Juana, a prisa y corriendo, antes de ir al trabajo.

Desde que su padre la llamase para decirle que Teresa se había ido, no hablaban de nada. En sus cabezas bullían palabras, ideas, sentimientos, dudas, recuerdos, miedos, interrogantes… también exclamaciones que no encontraban la salida. No sabían dónde estaba el problema. Las palabras no fluían entre ellos, eran así, taciturnos. Desde pequeña se veía que Juana había salido a su padre. Fue una pena que su madre los dejase solos, que se llevase con ella la llave de la comunicación cuando más la necesitaban.


 

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Tarde de calor - Esperanza Tirado


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Hace calor, las ventanas están abiertas, suena la campanilla del vendedor de helados.

Una pandilla de niños ociosos juega en las escaleras del portal, esquivando el calor de agosto.

De alguno de los pisos sale música. Una adolescente se prueba una enorme peluca de rizos oscuros soñando con bajar a la calle y bailar sin parar hasta altas horas de la noche.

Se quita la peluca y la posa sobre la cama. En el espejo se refleja su cabeza calva como una luna llena.

Se deja caer en la cama resoplando y apaga la radio.

Hace mucho calor para bailar.



  Relato inspirado en la canción Dancing in the Street, de Martha & the Vandellas

 

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Evolución frustrada - Marga Pérez

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Mis antepasados fueron agricultores, cultivaron lentejas.

Mi abuelo y mi padre joyeros. Juntos bañaron en oro, una a una, un kilo de las pardinas. Fueron el orgullo de toda la familia.

Yo no tengo lentejas ni oro ni orgullo ni familia… ¡Maldita guerra!

 

 

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Un verano diferente - Marian Muñoz

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Algunos aparentan sin tener y otros tienen sin aparentar, mi profesión me obliga a estar siempre manchado de grasa, descuidado y con mono de trabajo cuanto más viejo más cómodo, pero bajo esa fachada llevo ropa interior de Massimo Dutti o Dolce & Gabbana, marcas que sientan como un guante a mi cuerpecito serrano.

Nací en Verdepar barrio obrero de los años sesenta, se llega a él cogiendo dos buses desde el centro de la ciudad, barrio tranquilo con familias venidas del campo que buscaban mejor vida para sus hijos. Los pisos no son grandes pero disponen de amplias habitaciones y techos altos, algo desconocido en la construcción de hoy en día. Nuestras madres competían en cual de los hogares estaba más reluciente, las sabanas más limpias o el niño más bonito que un Sanluis, nos ayudábamos cuando había algún problema grave, éramos un pequeño pueblo a las afueras de la gran ciudad. Pero ese era el barrio de mis padres, porque en cuanto nuestros mayores fueron muriendo o marchando a residencias, los hijos tras estudiar y conseguir buenos empleos, desaparecieron, y ciertamente mi barrio de ahora no se parece en nada al de antes por estar lleno de okupas, drogatas, raterillos y gentes de mal vivir que a nadie importan.

Vivo sólo y mi casa esta fortificada contra robos, ocupaciones y otros indeseables si bien todos me respetan al ser el tonto que aún curra. Desde pequeño vi a mi padre siempre agachado debajo del fregadero o lavabo, o cambiando tuberías o grifos que fallaban al ser de mala calidad. Cuándo lo hacía en casa, cuándo en la de alguna vecina que desesperada avisaba a mi madre a voz en grito, así que desde bien joven quise aprender el oficio para poder ayudar a mantener los hogares sin problemas. Fontanería Fermín es mi empresa, soy su único empleado y tengo trabajo de sobra porque soy bueno además de estar cualificado. El trabajar con mis manos no quita que tenga una cabeza bien asentada y cuando acudo a una llamada siempre me fijo en la decoración para mejorar la de mi casa, así que mi piso a pesar de estar en una barriada peligrosa está completamente reformado con todo lujo de muebles y detalles modernos. Mis pintas no tienen nada que ver con mis saneadas cuentas bancarias aquí y en la Isla Jersey.

No tengo pareja ni la necesito porque hay que ver como son las mujeres de clase alta, en cuanto les arreglas y cobras están dispuestas a darte propina y soy muy cumplidor dejándolas satisfechas hasta mi siguiente visita. En verano suelo tomarme un respiro como los ricos y me hago algún viajecito al extranjero con todo incluido, incluso chica de compañía porque viajar sólo es un aburrimiento al no tener con quien comentar las beldades que disfrutas, pero este año decidí dedicárselo a una ONG, mis habilidades constructivas ayudaban a ser buen candidato y me fui hasta el sur donde levantaban un centro de atención a migrantes llegados en pateras a la costa, mi tarea me tuvo completamente absorbido enterándome a penas del drama que viven esas personas, pero en cuanto no fue necesaria mi continua presencia intenté ayudar desde las lanchas, confieso que ha sido mi experiencia más dura, gentes que apenas sabían nadar además de estar en mal estado por una travesía difícil, niños, mujeres con bebés o embarazadas. A pesar del rol que me tocaba no conseguí empatizar con algunos individuos al observar comportamientos egoístas dentro de la desgracia.

Por mi profesión estoy acostumbrado a oír y callar porque nunca sabes con quien estas realmente, tengo el oído muy fino para conversaciones ajenas y así fue como comprendí que la citada ONG no era tan buena como imaginaba, algunos integrantes formaban una red de trata de menores y mujeres, conchabados con ciertos organismos disponían de mano de obra barata y sin papeles, distribuyéndolos por el territorio nacional además de a Francia. En cuanto comprendí la magnitud de la red pensé en hacer algo aunque una persona sola poco puede, pero además de las cañerías la tecnología también es mi fuerte y conseguí grabarlos en video, copié archivos de sus portátiles, no disponía de mucho tiempo pero el poco material que logré valdría para que alguien pudiera tirar de la manta y destapar la red de trata. Llegó mi hora de volver a casa y emprendí viaje, al no confiar en las fuerzas de seguridad locales decidí trasladar mis pesquisas a una comisaría de Madrid además de colgarla en la nube por si no conseguían destruir a la organización y disponer de ello en otra ocasión. Los meses pasaron y mi trabajo volvió a ocupar mi tiempo, siempre atento a las noticias por si hablaban algo del tema. A la dichosa ONG le dieron un galardón por su labor y a mí me hervían las entrañas por todas las personas que se lucraban con la vida de unos desdichados, hasta que un día bajando del coche al llegar a casa me aborda un funcionario del juzgado y me entrega una citación, extrañado y asustado acudí acompañado de una abogada clienta habitual, estaban investigando mis ahorros en la Isla Jersey al haber salido a la luz una lista con cuentas de empresas españolas.

Mis dineros suponían una cantidad importante para mí pero ínfima en comparación con el resto de la lista, cuando ya sopesaba tener que pagar muchísimo por regularizarlos, apareció un agente de la policía nacional quien en “petit comité” me susurró que iban a hacer la vista gorda por haber destapado lo de la ONG, ya que era un tema internacional que implicaba a peces muy gordos de las finanzas y de la política que dentro de poco se sabría. Intenté poner cara de póquer y disimular hasta que me confesó que en uno de los videos a través de una puerta de cristal se veía mi figura e investigando la relación de empleados en aquellos días, habían dado conmigo. Me aconsejó que trajera sin demora los ahorros del extranjero a un banco nacional y cambiara de casa porque merecía estar en una zona más acogedora que mi barrio de toda la vida.

He seguido en parte el consejo del policía, mis ahorros ya están en el banco de siempre cuyo director me trata como si fuera el mismísimo rey, pero sigo en mi casa de toda la vida solamente que con ayuda de mi abogada he creado una ONG, hemos construido escuelas y salas de reunión para que la gente del barrio aprenda el oficio de fontanero, albañil o pintor que están muy demandados hoy en día, puedan así conseguir un trabajo digno y dejen de ser gente problemática, algunos siguen con sus viejas costumbres pero hay un pequeño comité en el barrio que los controla e intenta encarrilar. La vida da muchas vueltas y mis planes para que fuera un verano diferente consiguieron que mi barrio también lo fuera.

 

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