El botón dorado - Gloria Losada

                                       

 Cuando se dio cuenta de que dominaba las nuevas tecnologías, Ricardito Montánchez decidió que ese sería su prometedor futuro. Antes había probado con otras profesiones, entre ellas pastor protestante, guardia jurado y profesor de yoga, pero ninguna se adaptaba a su descomunal inteligencia. El día que desmontó un ordenador y lo volvió a montar cual si de un puzle se tratara, supo que había nacido para ser informático. Que el aparato no funcionara era un detalle sin importancia. Tenía labia el muchacho, así que no le costó mucho que lo contrataran en una importante empresa encargada de llevar el sistema informático de todos los bancos del país, pues prendados quedaron no solo de la oratoria del muchacho, sino de su buena planta, enfundado en un traje azul marino y con una corbata celeste, comprado todo en el mercadillo de Villahermosa del Olmo, que era todos los jueves. Allí se había hecho también con varios libros de segunda mano sobre el tema, editados en el año 77, un poco antiguos, pero que aún así habían aportado fluidez a su natural sapiencia.

Hace apenas una semana que desempeña su puesto. Le encanta el botón dorado de su ordenador. No sabe para qué sirve pero a lo largo de la mañana, después de hacer unas cuantas estupideces lo pulsa con gesto interesante. Ya hay 43 nuevos ricos en este país. El botón de las transferencias funciona que da gusto


 

 

                                                     Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.

Tecnología puntera _ Marian Muñoz

                                    

 


  • ¡Mamaa!, ¿qué hace un cúter colgando de una corbata atada a la lámpara del salón?

  • Cariño es tecnología puntera, permite que la emisión de ondas hertzianas circule libremente por el pasillo y llegue mejor a mi tablet en la cocina.

  • ¡Ains! Lo que emite ondas es un ruter no un cúter.

  • ¡Ah, pues a mí me funciona divinamente!



 

                                                    Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.

Tiempo para la esperanza - Marga Pérez


                                    

 


Crisis, cambio, miedo, cambio climático, caos económico, virus, pandemia, muerte, paro, cierre, incertidumbre… Ernesto se mira al espejo, sin verse, mientras se acicala. En su interior bullen palabras, emociones, ideas que, durante meses retumban en más cabezas que la suya. No se oye aún la palabra solución

-Palabras, palabras, palabras. Palabras son sólo palabras… tararea sintiendo que le falta el aire.

La tensión en la que vive le hace apretar en exceso el nudo de la corbata…

- Cachisss. Tanta tecnología y seguimos con este trapo al cuello… ¡De ésta no salimos!

 

 

 

 

 

                                                              Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.

La vida moderna - Esperanza

                                             



Un hombre se coloca la corbata delante del espejo. Hace un nudo y aprieta. Un tutorial de youtube con voz monótona, sigue su curso en la pantalla de un portátil, indicando instrucciones, modas antiguas y nudos modernos. El hombre odia las corbatas. Odia la tecnología. Odia su trabajo. Odia su vida. Necesita respirar pero a la vez necesita detenerlo todo.

El tutorial llega a su fin. El hombre ya no escucha. Su respiración se va debilitando. Y en un instante se detiene. Su vida también.




 

                                                      Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.

La oveja negra - Cristina Muñiz Martín


 

La oveja negra

                                     Resultado de imagen de ingeniería informática



En mi familia no importa tu nivel de inteligencia o tu grado de interés, hay que ir a la universidad sí o sí, por lo que yo me enfrentaba a un gran dilema: elegir carrera sin tener predilección por ninguna. Tras mucho pensar decidí que lo mejor iba a ser el sistema de descarte. Derecho no, porque mi padre es abogado y me obligaría a trabajar con él, como le ha sucedido a mi hermano. Arquitectura tampoco, porque mi tío tiene un estudio y me vería en las mismas. Económicas ni de coña, porque mi abuelo no tardaría en sentarme en el consejo de administración de su empresa. Paso a paso, fui tachando carrera tras carrera sin llegar a una conclusión satisfactoria para mí. Pero la semana pasada viendo una película, de pronto se me hizo la luz. Me matriculé en ingeniería informática, ante el asombro de familiares y amigos pues soy de las pocas personas de mi edad que apenas usa la tecnología, salvo el ordenador para jugar y los wasaps para quedar con los amigos. Ni tan siquiera utilizo las redes sociales. Lo que nadie sabe es que mi decisión se basó en que cuando acabe la carrera y acceda a un puesto de trabajo no necesitaré usar corbata. ¡Ni traje ni corbata! Seré el primero de la familia en saltarme esa tradición. Y continuaré siendo la oveja negra de una larga estirpe de hombres estirados, trajeados y encorbatados, algo que me encanta.



 

                                                   Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.

ABU- Dori Terán

                                   Resultado de imagen de haciendo nudo de corbata simple


Cada Nochevieja tenía que pedirle a Abu que me hiciese el nudo de la corbata. Abu me preguntaba. ”¿Te hago el Windsor o prefieres el americano? .El año pasado te hice el del príncipe Alberto…ese es doble.” Yo siempre le pedía el nudo pequeño, el más simple. Abu era un experto.

Durante el resto del año yo no usaba corbata nunca.

Mi Macbook Air con su alto rendimiento en mi trabajo de creativo me ayudaba a diseñar en la intimidad de mi despacho sin exigencias de mi propia imagen y aspecto. Comodidad ante todo. Con mi visión personalmente artística, paria una publicidad colorista y profundamente eficaz para incitar al consumo de las más apetitosas hamburguesas que el gigante Burguer ofrece por todo el planeta. Muchas bocas se hacían agua.

Y yo no necesitaba corbata.

Esta Nochevieja, Abu ya no podrá volver a hacerme el nudo de la corbata. Su cuerpo en cenizas voló por un monte virgen del pueblo que cargado de historias acoge a la suya y la funde con todas en su propia esencia. Su espíritu descansará o tal vez trabajará en alguna dimensión desconocida más allá de las estrellas, más allá de la tecnología que inexorablemente avanza en este mundo ofreciéndonos tanto progreso y en la otra cara de su moneda tanta destrucción.

Tampoco mi Macbook y yo crearemos más imágenes incitadoras de hamburguesas.

He sido sustituido por un robot.


 

 

                                                     Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.

Científicamente probado - Pilar Murillo

                                        

 En la vida ya no es tan necesario saber hacer un nudo a la corbata, sin embargo, eres un necio si no estás enterado de los avances de la tecnología a todos los niveles. Me confieso, soy una necia para estos menesteres, y si te sigo siendo sincera, el único nudo que me sale bien y sin voluntad propia de que así sea es cuando te veo, que se me hace un nudo en la garganta.

 

                                                    Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.